Hallazgo de Desnudo con gato fortalece la presencia de Ajmátova en AL
Las obras de arte guardan historias que muchas veces permanecen ocultas largo tiempo, pues parecen destinadas para revelarse a la posteridad. Las historias construyen su propio destino sobre los factores del azar que parecen llegar al instante maravilloso en el que todo es coincidencia, en el que cada uno de esos factores se conjugan con la precisión de la maquinaria del reloj y llega el tiempo del hallazgo: el escritor Jorge Bustamante e Irina Ostroúmova lograron reconstruir la historia del dibujo, Desnudo con gato, obra que desde hace 15 años se exhibe en el Museo Soumaya sin saber que la mujer dibujada por Modigliani es la famosa poetisa rusa Anna Ajmátova, de tal manera que ahora existe el interés del museo dedicado a la poeta por exponer en San Petersburgo esa obra que constituye el rastro material de la apasionada relación que sostuvieron ambos artistas.
El pasado domingo se publicó en el suplemento cultural La Jornada Semanal (www.jornada.unam.mx/2009/05/10/sem-jorge.html), un artículo en el que Bustamante y Ostroúmova refieren sobre la relación amorosa que sostuvieron Amedeo Modigliani y Anna Ajmátova, la cual dio origen a una serie de dibujos sobre la poeta, algunos de ellos se encuentran perdidos, mientras que dos se encuentran perfectamente ubicados en el Museo Ajmátova en San Petersburgo y en el Museo Soumaya de la ciudad de México. Esas dos obras, muy similares entre sí, gracias a la investigación que ahora nos ocupa, se han convertido en puentes de diálogo entre ambos países.
Con la intención de no ser redundante, dejamos a la iniciativa del lector el leer el artículo publicado en La Jornada Semanal y conocer más a fondo la naturaleza del hallazgo. En este espacio aprovechamos la conversación con Bustamante y Ostroúmova para saber algo más sobre la modelo y amante de Modigliani, sobre la cual refiere Jorge Bustamante: “Anna Ajmátova es una gran poeta, muy conocida en Rusia y Europa, pero por supuesto que en nuestros países (de América Latina) no es muy conocida, pues también ha sido poco traducida y se conoce sólo en algunos círculos, sobre todo de poetas y escritores”.
La virtud de esta investigación sobre el dibujo Desnudo con gato es que sus autores lograron urdir una compleja “red de sucesos extraordinarios” que comenzó a crearse desde que Irina Ostroúmova visitó con su esposo, Mikhail Ostroúmov, el Museo Soumaya, donde descubrieron la obra de Modigliani e identificaron en ella a la poetisa rusa. Identificación que no es nada sencilla si no se tiene un profundo conocimiento de Anna Ajmátova y es ahí donde el destino se revela con guiños benevolentes.
“Somos admiradores de esta poeta por muchas razones y una de ellas es que mi abuelo la conocía personalmente, vivía en San Petersburgo y nosotros también somos de San Petersburgo”, refirió Irina Ostroúmova y agregó que en el Museo Ajmátova en San Petersburgo, dirigido por Nina Ivanovna Popova quien fuera alumna de su abuelo, se había expuesto recientemente un dibujo de Modigliani que sirvió para hacer el comparativo con la obra expuesta en México. “Cuando recibimos la copia de Rusia eran como dos gotas de agua, quizás eran varios dibujos hechos por Modigliani en un día”, refirió Jorge Bustamante.
Irina Ostroúmova refirió que se incorporó a Jorge Bustamante a la investigación sobre el dibujo, pues “él es en México el mejor especialista de la poesía rusa del siglo de plata”, además de ser el traductor de Anna Ajmátova para México y Latinoamérica.
La historia detrás de Desnudo con gato ofrece una excelente coyuntura para arrojar luz sobre la vida y obra de la poetisa rusa, sobre la cual refirió Irina Ostroúmova: “para la cultura rusa del siglo pasado es una figura muy importante y se le considera entre los poetas rusos más importantes del siglo XX”
La tragedia política
Ajmátova fue acallada durante mucho tiempo por el régimen stalinista, al grado que ella se consideraba como una de las causantes de la Guerra Fría y Ostroúmova refiere las causas de ese sentir: “en el año 46, después de la Segunda Guerra Mundial, Ajmátova tuvo un encuentro con Isaiah Berlin que era amigo de su juventud y vino a Rusia como trabajador de la embajada inglesa. Ajmátova se reunió con él y con el hijo de Winston Churchill. Este encuentro causó la furia de Stalin”.
“Después de este encuentro, en la prensa rusa aparecieron muchos artículos de amenaza a Ajmátova. Stalin le prohibió publicar sus versos y prácticamente le quitó todas las posibilidades de ganar su vida, pues era poeta y traductora. Así inició la política consumada en un decreto emitido por Stalin en 1946 contra algunos escritores y poetas que para Rusia eran considerados burgueses. Este decreto causó tanta indignación entre los intelectuales de occidente que dicen que a partir de este año comenzó la Guerra Fría y Ajmátova siempre se sentía como la gota que derramó el vaso”.
Stalin mantuvo una nefanda persecución política contra Ajmátova, pero lo hizo sin que ella fuera el blanco directo de su ira, sino que el régimen derrumbó todos los afectos en torno a la poeta: su primer marido murió fusilado por “contrarrevolucionario”, su tercer marido pereció en los campos de trabajos forzados, su amigo íntimo Osip Mandelstam también fue asesinado por el gobierno de Stalin y su hijo Lev Gumiliov permaneció 20 años en prisión. “Anna escribió en una carta que Stalin jugaba con ella como un gato con un ratón, porque siempre persiguió a sus seres queridos”, refirió Irina Ostroúmova.
Irina Ostroúmova comparte su deseo de hacer una investigación sobre el gran número de poetas que perdieron la vida durante el régimen stalinista y es que ella considera que Stalin tenía un rencor personal contra los poetas, derivado quizás de su frustración al no poder figurar en la poesía que practicaba sin éxito durante sus años de juventud.
“¿Qué puede hacer un dictador contra un poeta?: Nada, sólo puede eliminarlo físicamente, pero no puede hacer nada contra sus versos, contra su poesía, aún el mismo poeta ya no tiene ningún poder sobre su poesía. La vida de las obras continua después de la muerte del artista”, manifestó Irina Ostroúmova.
El colombiano Jorge Bustamante agrega que en los países de Latinoamérica ha sido más complicado que los gobernantes caigan en los extremos de Stalin, pero al no poder acabar con el otro, “entonces se quieren volver ellos mismos poetas. En Colombia ha habido presidentes que al dejar de ser presidentes se quieren volver poetas y son los poetas más mediocres”.
El arte es un cisma en la idea de realidad absoluta toda vez que transforma la convivencia de las personas en un diálogo más armónico donde encuentra cabida la diversidad, así lo ha demostrado el circulo multinacional de artistas que habitaron París en tiempos de Modigliani. En razón de lo anterior es que el hallazgo del Soumaya adquiere significados más profundos que el simple dato biográfico y a propósito manifiesta Irina Ostroúmova: “Estas amistades entre artistas reúnen a los pueblos mejor que los políticos, mejor que la economía. ¿Con el paso del tiempo qué queda?: sólo la obra de arte. Los lazos artísticos son mucho más fuertes que los políticos porque son perlas que tendrán las generaciones de nuestros hijos y nietos”.
Jorge Bustamante coincide con su compañera de investigación y afirma que el hallazgo del Desnudo con gato acrecienta y fortalece los vínculos del arte y de las culturas. “Lo que dice Irina le da mucho sentido al hecho de que el cuadro esté aquí, porque es una manera de que los vínculos se fortalezcan y quizás, a raíz de ello, la poesía puede tener una presencia más fuerte en nuestros países”.
El hallazgo del Soumaya es también una invitación a que la voz poética de Ana Ajmátova reclame un lugar más amplio en México y para ello resulta significativo el aporte que Jorge Bustamante ha hecho traduciendo su poesía, la cual ha sido publicada por la UNAM, y por Editorial Norma que en 1999 reunió alrededor de 150 poemas para ponerlos a circular en toda Latinoamérica.