Intenso debate en la apertura del Seminario sobre la Teoría de la Complejidad
Existen nuevas vías de transición social en el mundo: Pedro Sotolongo
La transición social en el mundo contemporáneo, ante un modelo político y económico “agotado”, se desarrolla por medio de cauces no planeados en donde el rol tradicional de distintos sectores, como el obrero o el político, no cuentan con el mismo peso de antaño, al tiempo en que las formas de producción encuentran mayores variantes que también inciden en la integración de otros elementos en la toma de decisiones, señaló el especialista cubano en la Teoría de la Complejidad, Pedro Sotolongo Codina, al explicar lo que en su concepto son las nuevas vías de desarrollo y la manera en que la población indígena y sectores periféricos adquieren una importancia renovada para la convivencia colectiva.
Entrevistado luego de su participación en la ceremonia de apertura del Seminario Internacional sobre la Teoría de la Complejidad, ayer en la ciudad de Morelia, Sotolongo Codina consideró que la transición social en la actualidad “es mucho más rica a lo que habíamos pensado”, pues ahora incluye “a sujetos sociales muy heterogéneos, el sujeto social por antonomasia, que era la clase obrera, sigue existiendo pero ya no tiene el papel central que tenía antes porque el sistema de producción y distribución de bienes ha ido mutando y ya realmente se han diversificado mucho las modalidades de producir, se ha heterogeneizado muchísimo”.
Esas nuevas modalidades de producción, aseguró el especialista, hicieron surgir “una gran cantidad de movimientos sociales que protestan y se sienten insatisfechos con ese mundo por muy diferentes razones; no los une una pertenencia de clase, sino de género, de etnias, el derecho de usar la sexualidad de una manera determinada, y no les interesa además la forma tradicional de promover el cambio social, que era (a través) del partido político, aunque eso no quiera decir que los partidos no tengan un papel por jugar”.
Al adentrarse en el tema político, Sotolongo Codina dijo que en muchos casos la lucha por el poder terminó en que el ganador no supo lo que podía hacer con él, por lo que la alternativa es ejercer una nueva estrategia con ese poder “y construir un poder desde abajo, desde las comunidades; esa es la transición, a mi modo de ver, que puede proveerse y que nos va a conducir a ese mundo mejor, aunque otro mundo peor es posible también, y si no propiciamos esa alternativa de un mundo mejor podríamos estar propiciando la de un mundo peor”.
Luego, Sotolongo mezcló los dos conceptos, el de la heterogeneidad en los modos de producción y la participación de las clases relegadas en la toma de decisiones, lo que le dio como resultado que la construcción de una sociedad renovada debe surgir “de abajo hacia arriba, propiciando que los de abajo, en esa heterogeneidad de movimientos sociales, construyan un mundo diferente (pero) no como pensábamos, con partidos políticos, cuando la política está desacreditada”.
Pedro Sotolongo mencionó su reciente visita a Bolivia, en donde acompañó al presidente Evo Morales y observó la filosofía de vida indígena, la que a su parecer es muy cercana a la de los indígenas mexicanos en Chiapas: “todo para todos, nada para nosotros”, misma filosofía que, sin embargo, no puede surgir desde el modelo político convencional.
Y aunque pareciera que lo anterior sugiere una confrontación directa entre el sistema ya establecido y el nuevo método propuesto por las comunidades indígenas y otros sectores tradicionalmente relegados, el académico aseguró que la confrontación, en realidad, surge del sistema político, no del nuevo planteamiento:
“La confrontación la está planteando hace rato el propio sistema imperante. (El sistema actual) tiene una capacidad impresionante de producir nueva riqueza, pero tiene una incapacidad también impresionante de distribuirla justamente, produce nueva riqueza con la que podría vivir bien todo el mundo, no tendría que haber pobres pero los sigue habiendo, eso no va más: el propio pensamiento (filosófico) complejo dice que cuando los sistemas y las sociedades se alejan del equilibrio viene el punto de bifurcación; en la jerga nuestra es la etapa de transición, y llega un momento en que la propia sociedad se autoreorganiza porque las desigualdades son tantas que (el sistema) no da más.
“Más que una confrontación (surgida del sistema actual), creo que el sistema imperante está agotado: dentro de un país del primer mundo hay un tercer mundo también, hay una periferia dentro de ese centro y hay centro en esa periferia porque ese mismo sistema ha creado una crisis ambiental, energética, alimentaria, económico-financiera, crisis de distribución justa de la riqueza, política, del estado ¿quieres más? No hay que confrontar eso porque el propio sistema está diciendo ‘no doy más, busquen otra alternativa’, aunque pensábamos que sería un escenario muy diferente lo de esta etapa de transición”, puntualizó.